De repente, Paro.
Me veo diciéndole a nuestra chica de prácticas:
No trabajes bajo ninguna influencia, actúa por emociones, déjate llevar por ellas, dispara desde TU cabeza, TU corazón, y sé libre expresando, tu obra será mucho más rica, y además tendrá algo que no lo tendrá nadie: Será TUYA.
Con las mismas, he hecho un paréntesis, he cogido la cámara, la luz, y a mi modelo de experimentos: mi hijo.
Mi único hijo. Adolescente.
He intentado mirarlo con los ojos de mi principio; lo he retratado intentando plasmar en esta obra sentimientos míos enfrentados, sentimientos de él y su época de búsqueda de identidad, lo he retratado sin decorados, ni ropas, co luces y sombras, sin retoques...
Me he sentido muy satisfecha con el resultado y no pretendo ni que le guste a nadie, ni que la valoren; porque sinceramente, poco me importaría.
Sólo me permito ser LIBRE.
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